Los políticos. A pesar de que no estaríamos obligados por la generosidad a educarlos, el interés debe obligarnos a ser sus apóstoles y sus maestros.

La política ideal está siendo aniquilada; …

[Hay] entre nosotros una criminal indiferencia hacia una carrera para la que todavía hay esperanza, pero que podría llegar a abrumarnos con su enorme peso. Con una política instruída, podría toda sociedad alcanzar la grandeza; pero con una obtusa, es imposible. A pesar de que no estaríamos obligados por la generosidad a educar a los políticos, el interés debe obligarnos a ser sus apóstoles y sus maestros.

The ideal politics is being consummated; but in order to realize it, we need social unity. . . . [There is] among us a criminal indifference toward a race for which there is yet hope but which may come to overwhelm us with its enormous weight. Instructed, it could achieve greatness; and dull-witted it is a hindrance. Although we would not be obligated by generosity to educate them, self-interest should compel us to become their apostles and their teachers.”

by José Martí

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